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La importancia de la Oftalmología Equina

Importancia de la Oftalmología Equina

Uno de los deberes importantes que adquiere el ser humano cuando se enfrenta a la cría o al manejo de una especie para obtener un beneficio económico o emocional es asegurar un adecuado estado de salud de dichos animales. En ese orden de ideas la medicina preventiva ha adquirido una mayor trascendencia en los últimos tiempos ya que permite con pequeñas inversiones evitar grandes gastos en tratamientos médicos. Estas prácticas dependen de reconocer y dar importancia a alteraciones simples que en muchas ocasiones podemos pasar por alto y que nuestros animales expresan con una variedad de signos o síntomas específicos.

En el caso específico de las enfermedades oftalmológicas aunque la visión es uno de los cinco sentidos que le permiten relacionarse con el medio y aunque en muchas ocasiones estos síntomas literalmente “saltan a la vista” olvidamos su importancia y permitimos que un problema que pueda ser tratado de manera simple se convierta en una situación en la que inclusive podríamos llegar a sufrir una pérdida de un animal con determinado valor económico o incluso sentimental para su criador propietario. Como en cualquier caso de enfermedad los orígenes de estas patologías son diversos y van desde las causas traumática, congénitas (animales que nacen con estas enfermedades) hereditarias (transmitidas por los padres) o de origen infeccioso que pueden poner en peligro a los demás animales de la finca.

Como un ejemplo de enfermedad infecciosa se encuentra la Uveítis Recurrente Equina también conocida como Mal de Luna que afecta de forma indiferenciada animales de todas las edades lo que genera por ejemplo, en animales jóvenes, un retraso en el desarrollo de los procesos de doma o adiestramiento. La enfermedad induce una inflamación del iris, coroides y los cuerpos ciliares, estructuras que en conjunto conforman la úvea; Se caracteriza por generar dolor en el paciente, molestia a la luz, enrojecimiento general del ojo, lagrimeo y parpadeo constante que incluso, en algunos casos, hace más evidente la observación del tercer parpado. En muchos casos las lesiones aparentemente se curan pero después de un tiempo vuelven a aparecer llegando inclusive a producir ceguera.

Las lesiones traumáticas que pueden ser ocasionadas durante entrenamiento, caídas o diferentes accidentes se pueden manifestar con secreciones oculares de distintas características o apariencias (serosas, purulentas, hemorrágicas) que adicionalmente en muchos casos expresan cambios también en la coloración o apariencia de las estructuras del ojo como en el caso de las úlceras corneales.

Dentro de las enfermedades heredadas o congénitas podemos encontrar desprendimientos de retina, luxación de cristalino, malformaciones en parpados, que entre otras cosas van a retrasar el desarrollo de potros y diagnosticadas a tiempo pueden ayudarnos a mejorar el pronóstico clínico para nuestro animal.

Es importante anotar que el tratamiento para todas estas afecciones tiene que ser instaurado a la mayor brevedad posible y debe ir acompañado por el asesoramiento de un profesional capacitado en el área de oftalmología veterinaria, ya que un diagnóstico errado o instaurar un tratamiento por automedicación pueden conllevar a lesiones irreparables como la pérdida de visión de nuestro animal.

Por: Dra. Andrea Mora. Médica Veterinaria Universidad de la Salle.

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